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VIDA Y OBRA DE MARCELINO GUTIERREZ PASCUAL, EL "CURA BUENO"

Nacido en Vezdemarbán en 1941, se ha convertido tras 50 años en Mahíde en uno de los sacerdotes más queridos de la Raya

Marcelino Gutiérrez Pascual fue reconocido el pasado domingo en la localidad de Figueruela de Arriba con la "Capa de Honor 2017", un premio a su trayectoria humana y religiosa de medio siglo compartiendo con Aliste y los alistanos una labor evangelizadora, social, cultural y laboral digna de elogio que le convierte, por méritos propios, en "el cura bueno", uno de los sacerdotes más queridos en toda la historia del Arciprestazgo de Aliste.

Vezdemarbán fue su cuna, su origen, un ya muy lejano día 4 de octubre de 1941 en una familia muy querida y apreciada donde él era el mayor de cinco hermanos. Allí pasó el hijo de Livino Pascual y de Sagrario Gutiérrez parte de su infancia, hasta los 10 años, edad en que se fue a estudiar a Toro en cuyo Seminario Menor realizó con éxito los dos primeros cursos entre 1951 y 1952. Su siguiente destino sería el Seminario Mayor de Zamora.

Con solamente 23 años, allá por 1964, un 10 de septiembre, era ordenado sacerdote en Zamora capital y allí tendría su primer destino en los barrios de La Horta y Santa Lucía, pasando luego a San José Obrero.

El día 22 de julio de 1967 llegaba a la parroquia alistana de Santa María Egipcíaca de Mahíde, un viaje que -el tiempo ha sido juez y parte- cambiaría su vida. Su predecesor aún estaba allí, por lo cual no ofició su primera misa hasta el día 25. Este año ha cumplido, pues, medio siglo en tierras alistanas el cura rural, evangelizador y obrero.

Solo tres años después de llegar promovía una de las iniciativas más innovadoras de Aliste en aquella época. Gracias a él se ponía en marcha el Colegio Rural de Mahíde, en cuyo seno se acogía a los adolescentes que con 14 años terminaban la EGB y allí se les formaba en las ramas agrícola y ganadera. Nueve años duró una apuesta formativa interna que educó a los alumnos que allí comían, estudiaban y dormían.

Dos tractores, el clásico Ebro Súper 55 y un John Deere se utilizaron para hacer las prácticas en el Alto el Sextil hasta que llegaba su cierre al crear la Formación Profesional Agrícola en sus centros oficiales el Ministerio de Cultura. Por el colegio pasaron más de 1.000 alumnos, se impartían hasta tres cursos por año.

Con 76 años atiende diez parroquias, las nueve de la Unidad de Acción Pastoral de Mahíde (Riomanzanas, Flechas, Pobladura, San Pedro de las Herrerías, Gallegos del Campo, Figueruela de Arriba, Villarino Manzanas y Figueruela de Abajo), en la Diócesis de Zamora, y la de Boya, del Obispado de Astorga.

Son ya muchos los hombres y mujeres que han compartido bautizo, comunión, confirmación y boda con Marcelino. Casos especiales como el matrimonio de Tomás Castaño (Alcorcillo) y María Fernández (Figueruela de Arriba) que se conocieron en San Pedro de las Herrerías. Marcelino los casó en 1957 en San José Obrero de Zamora y este año en sus bodas de oro en la finca María Pinta de Alcañices.
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