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La
artesanía alistana ha sobrevivido durante siglos.
Los
bordados y la cerámica son los estandartes de una producción
escasa pero de calidad reconocida internacionalmente.
En los sobraos se guardan en baúles y arcas los trajes
típicos de vivos colores tejidos por las abuelas. Y
los cántaros, botijos y barrilas han pasado a ser un
preciado adorno ya que sus funciones primitivas han
decaído. Ya no son paseados hasta las tierras y las
eras llevando agua a los sedientos segadores.
También
cuenta con obras en madera, que van desde los antiguos
escaños hasta los más bellos adornos. El metal sigue
presente en el día a día: los panzudos potes, faroles,
cerraduras y aldabas, etc.
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